Agrologia

LA IMPORTANCIA DEL SUELO

Pre-historia de la agricultura en la Península Ibérica

“Os daréis cuenta de que, aunque hayan pasado miles de años de existencia humana,

 no hay grandes cambios en la esencia de la agricultura”

 

INTRODUCCIÓN

Tal y como lo expresó el Dr. García Guinea, exdirector del Museo de Prehistoria y Arqueología de Cantabria, llamamos prehistoria al larguísimo período comprendido entre la aparición del ser humano en la tierra, como ser pensante y racional (hace más de un millón y medio de años), y los primeros síntomas de una transmisión escrita.

La historia empieza a partir del momento en que disponemos de suficiente información perdurable (principalmente escritos o dibujos en materiales duraderos) para comprender la forma de vida de nuestros ancestros (política, social, agricultura, arquitectura, pensamiento, etc.). Si bien existen pinturas rupestres como representación gráfica de la antigüedad, u abalorios, utensilios y ornamentos, desconocemos ciertamente lo que representan y con qué fin se usaban. Por el momento, no dejan de ser conjeturas y teorías aceptadas en el mundo científico.

A nivel general, o planetario, posiblemente los dos principales focos de generación agraria fueron los sistemas agrarios del valle del Nilo (sistemas hidráulicos) en la zona eurásica, o el sistema agrario inca de las montañas de los Andes en la zona americana.

Lo cierto es que en la Península Ibérica, la historia que conocemos de nuestros antecesores procede del legado griego y romano principalmente (a parte de los últimos descubrimientos científico-teóricos), quienes fueron contemporáneos de íberos y celtas que habitaron estas tierras, que a diferencia de estos otros no realizaban la transmisión escrita (como hemos dicho, base de la historia actual de cualquier pueblo). Cabe indicar, y lo creo preciso, que el período final de nuestra prehistoria como pueblo la conocemos como el período inicial de la historia en base a los relatos, en gran medida, de nuestros conquistadores (y aniquiladores) romanos.

El desarrollo del potencial mental, social y cultural ha sido fruto, principalmente, de la dominación de la nutrición, el sometimiento de la naturaleza y la domesticación de los alimentos (agricultura y ganadería), así como la calidad del nutrimento. Aun así, diversos autores también reflexionan acerca del hecho que con la conquista romana se incrementó la expansión de la agricultura, manteniendo en ocupación constante gran parte de la población subordinada al trabajo, en contraposición con la población ibera y celta que disponían buena parte de su alimentación de la naturaleza, principalmente recolección de frutos y hierbas de los bosques.

Considerando entonces que el tiempo es básico y fundamental para la evolución del ser humano, y a su vez valorando enormemente el logro adquirido de trabajar 8 horas (en los estados de Europa al menos, conocido como  jornada de ocho horas durante la revolución industrial), y por lo que el populacho disponemos de tiempo para pensar, llama poderosamente la atención el interés desenfrenado de los dirigentes y gobernantes para que la población esté entretenida, distraída, e incluso extasiada (ya desde antiguo), como por ejemplo, actualmente, con la moda, las compras, las drogas o el fútbol (sin intención alguna de faltar a algún forofo), “opio” que se ofrece a mayores y pequeños apartándolos lejanamente de esfuerzos personales, de razonamientos propios, de procesos y decisiones colectivas y participativas, y en definitiva, apartándonos de una vida en consonancia con la naturaleza.

La base de información de este artículo es del libro Histoire des agricultures du monde, du néolithique à la crise contemporaine (Mazoyer y Roudart, 2002)  que aprecio enormemente por el interés que despierta y la cantidad de datos volcados de cuantiosas investigaciones, y el cual recomiendo fervientemente. Aun así, existen cuantiosos aportes personales, y otras bibliografías que se especifican en el texto.

 

EL PALEOLÍTICO, Y UNAS PINCELADAS DE LAS ÉPOCAS POSTERIORES

La historia de la agricultura está condicionada a la historia del hombre, quien domina la naturaleza según sus intereses. O la historia del hombre está condicionada a la historia de la agricultura, dónde el hombre es dominado por la naturaleza y sujeto a sus ritmos biológicos para poderse alimentar. Lejos de teorías filosóficas, lo que es incuestionable es que la agricultura aparece de una interacción entre la evolución del hombre y la naturaleza.

Como bien se explica en el libro Altamira: El arte prehistórico de las cuevas de Santander, los períodos humanos se diferencian durante el Paleolítico, lo que etimológicamente significa piedra (palaiós=paleos) antigua (lithos), por el uso de ésta. Las distintas edades durante el paleolítico se comentan a continuación, así como brevemente el neolítico y la Edad de los metales:

Edad de la piedra

Paleolítico inferior: Es la etapa más antigua y larga de la humanidad, donde solamente se utilizaba la piedra para la ejecución de los útiles, del canto rodado del río toscamente trabajado, es el primer instrumento del hombre. Sin duda el hombre también conoció la madera, pero esta no ha logrado conservarse. Aparece pues el Homo habilis. La evolución prosigue, y aparecen piedras de sílex talladas para manejar con la mano o enmangadas, y hachas de mano. La técnica va progresando y el hombre evoluciona a Homo erectus.

Paleolítico medio: El hombre está representado por la raza de Neandertal, que comienza a fabricar útiles de los desechos de la talla de piedra o lascas. Parece ser que el hueso es trabajado también durante esta época. El hombre adquiere ya un sentido espiritual o trascendente de la vida.

Edad de la piedra y el hueso

Paleolítico superior: A finales del Paleolítico medio, parece que nuevas gentes ocupan Europa. Es el llamado Homo sapiens sapiens, que adquiere una evolución que los hace prácticamente semejantes al hombre actual, siendo seres inteligentes agrupados en tres razas principales: Cromagnon, Chancelade y Grimaldi. Se inicia la etapa artística, que se nos ha conservado en las pinturas rupestres y en trabajos sobre huesos, marfil, etc. La técnica de la talla de la piedra es delicada y fina. La talla del hueso es excelente con la fabricación de arpones, de una o dos filas de dientes, colgantes, etc.

Mesolítico (mesos = medio, lithos = piedra): Significa edad media de la piedra. Los cambios climáticos sucedidos en Europa al finalizar el Magdaleniense representan un receso y una decadencia cultural, sobre todo artística. Este período se caracteriza por el progresivo abandono de la depredación propia del paleolítico, y la aparición de la economía productiva, propia del neolítico. Era una cultura nómada, aunque se inicia en algunos enclaves a vivir de manera más sedentaria, gracias al mayor abanico alimentario. Relacionado con estos cambios de dieta se encuentra una mayor diversificación, especialización y cantidad de utensilios líticos; así como la desaparición de la pintura rupestre figurativa, reemplazándose por arte más abstracto.

 

A continuación prosigue el período del Neolítico (néos = nuevo), lo que se denomina como Edad de Piedra Nueva o Pulida. Los primeros grandes inventos de la humanidad se producen en esta época. En este período es cuando aparece la agricultura, la domesticación de los animales, las primeras creaciones urbanísticas, la fabricación de la cerámica, las incipientes sociedades jerárquicas, etc. La gran revolución neolítica facilita la división del trabajo de las grandes culturas de la humanidad. A posteriori se comentará más en detalle el período del neolítico.

Y sucesivamente entramos en la edad de los metales: Edad del Cobre, Edad del Bronce y Edad del Hierro respectivamente. Se accede al conocimiento de la fusión de los metales, que van a servir para la fabricación de herramientas, utensilios, adornos y armas; mejorándose en calidad y resistencia con el dominio del hierro. Es entre la Edad del Cobre y del Bronce que civilizaciones como la egipcia, mesopotámica o cretense inician sus etapas históricas. Y es en la Edad del Hierro cuando se establecen la época de Hallstatt (del año 1000-500 a.C.) y la época de La Téne (del 500 a.C. al comienzo de nuestra era).

 

Útiles del Paleolítico

Izq.: Útiles de cuarcita y sílex del Paleolítico Medio. Centro: raspador, punta de sílex, arpones y azagayas del Paleolítico Superior. Drcha.: espátula de hueso en forma de pez del Magdaleniense (finales Paleolítico Superior) Superior. Cueva de Altamira, Península Ibérica.

 

Resumidamente, y considerando los años que se especifican como una aproximación temporal, puesto que el tiempo depende de la velocidad de expansión y por lo tanto del ligar, se detallan los períodos más importantes de la prehistoria en el siguiente esquema:

Edades de la prehistoria

 

La evolución del hombre

El hombre aparece en la naturaleza hace unos 50.000-200.000 años, con una gran capacidad de extenderse por todos los continentes  y, en unos 10.000 años practicando la agricultura ha transformado profundamente gran parte del paisaje y ecosistemas naturales del planeta.

Según la teoría más ampliamente admitida, el ser humano proviene de la rama evolutiva de los primates hace 6-7 millones de años, apareciendo los Austrolopitecus, después Homo habilis, Homo erectus y Homo sapiens, hasta llegar a nuestros días como Homo sapiens sapiens.

Los Austrolopitecus (paleolítico antiguo o inferior) estuvieron hace 6,5 a 1,5 millones de años, y provenían de África del este (Austrolopitecus, australis = sur y pithekos = mono, significa monos del sur).Algunas especies eran vegetarianas, pero la supuesta ancestro de los Homo era omnívora, basando su alimentación en la recolección  y completándola en la época seca con la caza de pequeños mamíferos, reptiles, insectos, etc., usando piedras y palos.

Los Homo habilis (paleolítico antiguo o inferior), hábiles e ingeniosos construyen las primeras herramientas, aparecen hace 3 millones de años, en África del este y del sur. Posteriormente Homo erectus (paleolítico antiguo o inferior), cuando el cuerpo del hombre empieza a erguirse e ir de pie, aparece hace entre 1,7 millones de años y 200.000 años, en África del este, y ocupa la mayor parte de este continente y se expande hacia Europa y Asia. Empiezan a utilizar el fuego, cuyos primeros vestigios se remontan hace 500.000 años, conservándolo pero sin conocer como producirlo. Mejoran las tecnicas de producción de herramientas de finas tallas de piedra. Aunque se sabe poco de la organización social del Homo erectus, se contempla que hace 400.000 años, ya se organizaban entre 5-10 cazadores para apresar grandes mamíferos aislados (elefantes, osos, rinocerontes, etc.). En esta época deja de ser nómada y empieza a ocupar grutas y a edificar pequeños lugares de abrigo, estableciendo campamentos. Se dice también que podrían haber desarrollado un mínimo lenguaje o forma de expresión.

El más antiguo Homo sapiens neandertalensis (paleolítico medio) hallado es de hace 120.000 años y los más recientes de unos 35.000. Se sigue desarrollando la piedra tallada como herramienta y se generaliza el uso del fuego. La caza se intensifica y apresan numerosos animales de un mismo rebaño. Se comenta que ya conocían los tintes colorantes con las que dibujaban.

El Homo sapiens sapiens (paleolítico reciente o superior), que se desarrolla desde hace los 40.000 años a fecha presente, desarrolla técnicas muy rápidamente. Empieza a elaborar herramientas específicas (rascadores, hachas, cuchillos, arpones, agujas, flechas, lámparas de aceite, etc.), usando piedra, hueso y madera. Estas herramientas les permiten cazar nuevas especies, desarrollar la pesca, recolectar más eficazmente ciertos productos vegetales, o construir cabañas. La caza se colectiviza, siendo decenas de cazadores, entre ellos mujeres y niños, apresando rebaños enteros (caballos, ciervos, renos, etc.) precipitándolos muchas veces por obstáculos naturales (acantilados, etc.) o en trampas artificiales (emboscadas a empalizadas, trampas, etc.). Homo sapiens sapiens, a diferencia del neandertalensis, conoce la navegación y se instala en islas como Japón o Australia, así como accede a América por Siberia y Alaska. Posee un gran desarrollo también en la pintura con tintes, objetos de ornamentación como ornamentación en las herramientas de uso cotidiano.

 

Evolución utillaje Paleolítico

Evolución de las piedras talladas como herramientas, utilizadas por los distintos pobladores del Paleolítico. Fuente: Mazoyer y Roudart, 2002, Histoire des agricultures du monde.

 

Aproximadamente el fin del paleolítico (Edad de la piedra tallada) es hace unos 12.000 años. La caza, la pesca y la recolección era el sustento fundamental de las poblaciones. Lastimosamente se conoce una ínfima parte de nuestros ancestros moradores de estas tierras en aquellas épocas, por lo que la información es muy genérica durante este período.

 

NEOLÍTICO

El neolítico (Edad de la piedra pulida) es el período posterior al paleolítico. Como se ha comentado anteriormente, en este período ya se conocen ciertas técnicas de cultivo agrícola y de producción ganadera, alejándose progresivamente de la vida nómada del cazador-recolector (del Mesolítico). Básicamente se dedicaban al pastoreo, domesticación de animales, confección de tejidos, modelación de cerámicas y cultivo de la tierra.

La sociedad neolítica pasa de 5 a 50 millones de habitantes aproximadamente entre los 10.000 y 5.000 años antes del presente, gracias a la aparición de las primeras sociedades agrícolas (considerándose una edad avanzada por encima de los 40 años). Este aumento de la población conduce inexorablemente a un incremento de la deforestación, y la expansión agrícola está firmemente unida a al desarrollo de técnicas y conocimiento del hombre, así como de su expansión a lo largo de todo el territorio terrestre. Durante el neolítico se desarrollan de manera importante distintas labores culturales y morales en referencia al período anterior, apareciendo las funciones de agricultores, artesanos, guerreros, políticos o religiosos.

Revoluciones agrícolas

Gráfico de las revoluciones agrícolas más importantes durante la prehistoria e inicios de la historia, iniciándose la agricultura de manera específica en el neolítico (hace unos 10.000 años). Fuente: Mazoyer y Roudart, 2002, Histoire des agricultures du monde.

 

Las primeras sociedades de agricultores se encuentran principalmente confrontadas en dos tipos de ecosistemas originales:

  • Ecosistemas boscosos más o menos cerrados, donde se han practicado diversas formas de cultivo sobre tala-quema, y complementariamente la ganadería,
  • y de ecosistemas herbáceos y abiertos donde, a la inversa, se ha desarrollado el ganado pastoral variado, asociado a veces a algunos cultivos.

 

Aun así, estas sociedades se encuentran en diferentes lugares inexplotables para los cultivos y el ganado, quedando vírgenes para el uso de cazadores y recolectores.

A lo largo de la extensión terrestre aparecieron distintos ‘hogares de origen’ de la agricultura neolítica (el hogar designa un área y no un punto de origen concreto) con sus características y conocimientos propios:

  • Hogar próximo-oriental: constituido en Siria y Palestina, entre 10.000 y 9.000 años antes del presente. Es el hogar de origen que paulatinamente se expande hasta la Península Ibérica.
  • Hogar centro-americano: establecido al sur de México, entre 9.000 y 4.000 años antes del presente.
  • Hogar chino: establecida hace 8.500 años en la China del norte, posteriormente se extiende entre 8.000 y 6.000 años antes del presente hacia el nord-este y el sud-este.
  • Hogar neo-guineano: hace 10.000 años, establecida en la Papua-Nueva Guinea.
  • Hogar sur-americano: desarrollado en los Andes, hace más de 6.000 años.
  • Hogar nord-americano: situado en la cuenca del Mississipi, entre 4.000 y 1.8000 años antes del presente.
Hogares agrícolas

Evolución de los Hogares agrícolas a nivel planetario. Fuente: Mazoyer y Roudart, 2002, Histoire des agricultures du monde.

 

Me llamó poderosamente la atención el hecho de que en un período de tiempo relativamente concreto se hubiera desarrollado la agricultura por doquier, sin existir vinculaciones entre los distintos hogares. Me parece impresionante. Y leyendo el libro de Javier Lorente, Retorno al punto cero, temática que nada tiene que ver con la agricultura, me resultó curiosa la explicación de los campos mórficos y que añadiré seguidamente, por si tal vez alguien también se lo ha cuestionado. Por supuesto que no afirmo que sea esta la razón, pero la teoría me parece bastante válida.

        “La teoría de la Resonancia Mórfica de Rupert Sheldrake, nos permite comprender como las formas semejantes comparten información, más allá del espacio y el tiempo. Según Sheldrake todas las formas semejantes comparten un mismo campo mórfico, una dimensión sutil de la realidad donde están los patrones de información vibracional que crean esa forma. El campo mórfico, es como un archivo que comparten las formas con sus semejantes, en el disco duro dónde está toda la información del orden implicado descrito por David Bohm.

A través del archivo que comparten los miembros de una misma especie, estos se pueden intercambiar patrones de conciencia entre ellos. Cada vez que un miembro de un campo mórfico desarrolla una nueva pauta de actuación y manifestación, el patrón de información que la acompaña, pasa a estar disponible en el campo mórfico para el resto de miembros que hay en él. Cuando el número de miembros de ese patrón mórfico alcanza un nivel significativo, este patrón lo adquieren el resto de miembros más allá del espacio y el tiempo.”

 

El hogar del próximo-oriente

Hay cuatro grandes áreas de extensión de la agricultura neolítica, principalmente promocionadas por cuatro hogares principales. La agricultura neolítica en origen del próximo-oriente, se dispersa en multitud de direcciones a partir de 9.000 años antes del presente, y hace 8.000 años ya abarcaba el próximo-oriente y las orillas orientales del Mediterráneo. Entre los 6.000 y 5.000 años antes del presente se propaga hacia las orillas occidentales del Mediterráneo, y por el valle del Danubio penetra hasta Europa central y posteriormente al noroeste europeo. Al mismo tiempo se extiende hacia el este hasta la India, y hacia el sur hasta África central. Entre los años 4.000 y 3.000 antes del presente todavía se extiende hacia el este hasta el extremo-oriente, dónde entra en contacto con la agricultura de origen chino.

En este sentido fue interesante (aunque escueta según mi punto de vista) la exposición que se realizó en el Museo de Historia de Barcelona durante gran parte de este 2016 bajo el nombre “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”, por ser una de las regiones por donde el hombre alcanzó la península ibérica.

Evolución Hogar Próximo-Oriental

Imagen de la exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”. Se observa la datación de la expansión del hogar próximo-oriental.

 

La domesticación de plantas y animales fue una innovación que se introdujo en el próximo oriente hace unos 12.000 años y que llego por el mediterráneo oriental hace unos 7.500 años, estableciendo grupos humanos de subsistencia que iniciarían la transformación del paisaje y de los ecosistemas. Esta transición de la depredación salvaje a la agricultura duró más de 1.000 años. Los cultivos y la alimentación eran básicamente de cereales salvajes y proteínas provenientes de la caza y la pesca, y de las leguminosas. Cabe destacar, que mediante la domesticación de los vegetales se constata una tendencia a una constitución de inflorescencias de menor número, más grandes, con mayor cuantía de semillas, y de maduración uniforme.

De forma periférica a los campos de cultivo se extendía el bosque. Puede haber bastantes kilómetros entre poblaciones.

Para poner en contexto el inicio de la domesticación, tanto animal como vegetal, comentar algunos datos:

Domesticación animal:

  • Perro: hace 16.000 años.
  • Cabra: hace 9.500 años.
  • Cerdo: hace 9.200 años.
  • Oveja: hace 9.000 años.
  • Bovino: hace 8.400 años.
  • Asno: hace 5.500 años.

Domesticación vegetal:

  • Trigo (Triticum monococcum) i trigo de almidón (Triticum dicoccum): hace 9.500 años.
  • Cebada, guisante, lenteja, garbanzo, veza, lino, almorta (Lathyrus sativus, leguminosa): hace 9.000 años.
  • El arroz Oryza sativa, que ya se cultivaba en medios inundados, hace 6.000 años; y Oriza glaberina, cultivado en el valle del Níger, Senegal, Gambia, Costa de Guinea, etc., hace 3.500 años.
Evolución animales y plantas neolítico

Utillajes y evolución de plantas y animal del período Neolítico. Fuente: Mazoyer y Roudart, 2002, Histoire des agricultures du monde.

 

Igualmente se inventó la tierra cocida (arcilla) para cocer alimentos, y herramientas de piedra pulida para desbrozar, cortar y dar forma eficaz a la vegetación.

Sin embargo el hombre también se favorece de plantas no domesticadas pero que también protege, como las palmas para  aceite, el baobab para el consumo de frutos y hojas y la corteza que abastece de fibra, el karité que proporciona mantequilla de karité, entre otros. La Acacia albida se utiliza como forraje  en muchas tierras del Sahel durante la estación seca, que contribuye enormemente a la reproducción de fertilidad de muchas tierras agrícolas, al ser ésta una leguminosa que enriquece el suelo con nitrógeno.

 

Sistema de tala-quema

El sistema de tala-quema, a hacha y fuego para deforestar una zona es una técnica que consiste en hacer un espacio para el suelo y para el Sol. El método talar-quemar consistía en limpiar una parte de bosque para instaurar algún cultivo, principalmente cereales y tubérculos. La distribución de la población consta de pequeñas aldeas con huertos y en toda su periferia se suceden quince parcelas contiguas para los cultivos (dos cultivos cada quince años), dónde cada año se hace la misma sucesión y el ciclo termina en esos quince años. El ciclo funciona de la siguiente manera:

  • Año 1: se labra la parcela 1.
  • Año 2: se labra la parcela 2, y se cultiva la parcela 1 con el cultivo A.
  • Año 3: se labra la parcela 3, y se cultiva la parcela 1 con el cultivo B y la parcela 2 con el cultivo A.
  • Año 4: se labra la parcela 4, y se cultiva la parcela 2 con el cultivo B y la parcela 3 con el cultivo A.

Y así sucesivamente.

Resulta curioso, e interesante a su vez, el hecho que el sistema de tala-quema todavía se usa hoy día en cuantiosas regiones del planeta para recuperar suelo agrario en detrimento del frondoso bosque, y todavía llama más la atención que nuestros ancestros neolíticos ya conocían y dominaban las rotaciones de cultivos!! Como apunte personal admito que deberíamos, de vez en cuando, echar un ojo al pasado, tenemos mucho que aprender.

A diferencia del resto de cultivos, los huertos son cultivados de manera continua.

 

Las primeras zonas taladas para instalarse, eran los bosques poco espesos y sabanas boscosas, por ser de más fácil acceso. En la zona subtropical cálida y con poca disponibilidad de agua  del África sahariana y del Próximo-Oriente arabo-pérsico, la deforestación empezó hace 7.000 años, contribuyendo desde entonces a agravar la erosión y a la sequedad del clima que desembocó, hace 5.000 años, a la desertificación de buena parte de estas regiones, reduciendo, por un lado las precipitaciones, y por otro, la capacidad de retención de agua y contribuyendo a la sequedad de los suelos.

Después de una tala-quema, el suelo presenta una elevada fertilidad para el cultivo, pero posterior al cultivo el suelo pierde gran parte de su fertilidad (por lixiviación y por desnitrificación). En los lugares más fértiles, los cultivos pueden alargarse durante más tiempo, pero competirán más intensamente con la vegetación espontánea.

Cabe destacar que las lluvias en toda la zona mediterránea eran más abundantes y habituales que hoy día.

 

El desarrollo en la Península Ibérica

Como se ha comentado anteriormente, la expansión del hogar próximo-oriental hacia la Península Ibérica accede por el territorio que actualmente ocupa Cataluña. La datación de la sepultura más antigua hallada en toda esta región es de hace 5.500 años.

La zona mediterránea de la Península Ibérica era una zona montañosa y boscosa. En su parte meridional había poblaciones de robles y comunidades termófilas y arbustivas, como el lentisco, el bierzo y el olivo salvaje. En la vertiente norte, más húmeda y boscosa, predominaban los robles y los avellanos. En las riberas crecían sauces, fresnos, alisos y olmos. También había pequeños núcleos de pinos. Los asentamientos humanos crean paulatinamente espacios abiertos para cosechas y pastos cerca de los asentamientos. Esta actuación humana genera cambios en la vegetación, que unida a una evolución hacia un clima más seco, genera una reducción de robles y avellanos a favor de especies con menos necesidades hídricas, como la encina o el lentisco.

Evolución vegetación mediterránea

Evolución temporal de la vegetación en función del clima y del suelo mediterráneo. Principales poblaciones vegetales, indicando en negrita las más representativas. A.n.e = antes de nuestra Era. Fuente: Exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”, adaptado por Culturaedafica.

 

Los poblados eran extensivos y sin límites definidos, formados por cabañas y otras estructuras ubicadas de manera dispersa, donde se ubicaban instalaciones complementarias y algunas, de uso claramente comunitario, como hogares de secado y conservación de alimentos (cereales, carne o pescado).

Construcción de cabaña

Hipótesis del proceso de construcción de una cabaña, por Javier González, de la exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”. Adaptado por Culturaedafica.

 

Los primeros cultivos docum,entados fueron la cebada (Hordeum vulgare y Hordeum vulgare nudum), el trigo (Triticum aestivum / durum) la espelta (Triticum dicoccum) y legumbres como el guisante (Pisum sativum), la veza (Vicia ervilia) y el haba (Vicia faba). Los cultivos se fueron haciendo de manera intensiva, en pequeños campos situados cerca de los asentamientos, ganados a la naturaleza mediante la deforestación y la quema de la vegetación. Des del neolítico se cultivaron tano los cereales como las legumbres, y es a partir de la Edad de Bronce que se intensifica la agricultura y la introducción de nuevas especies, como el mijo.

Azada, hacha y azuelas neolíticas

Reproducción de una pequeña azada neolítica, azuelas de esquisto originales (del Neolítico medio, 4.000 – 3.400 a.n.e., halladas en Barcelona), y una reproducción de un hacha neolítica. Fuente: Exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”. Adaptado por Culturaedafica.

 

Cuchillo y moledera neolíticas

Izq.: Reproducción de cuchillo enmangado de sílex del Neolítico antiguo (5.000-4.500 a.n.e.). Drcha.: Moledera de mano, Neolítico medio (4.000-3.400 a.n.e.). Fuente: Exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”.

 

La caza de animales salvajes y la recolección de recursos marinos, plantas y frutos del bosque, suponían un complemento imprescindible de la dieta, además de una provisión de materias primas para la elaboración de herramientas y ornamentos.

Existe todavía poca información acerca de la recolección vegetal en esta región, aunque se puede deducir el probable consumo de piñones, avellanas, bellotas, madroños, etc., así como la recolección de setas y plantas aromáticas y medicinales. Sin embargo, gracias a diversos yacimientos, está bien documentado durante el neolítico y la Edad de Bronce, el consumo de ciervo, corzo y jabalí.

Las despensas donde mantenían alimentos bien conservados, en forma de silo enterrado, eran cuantiosas y de tamaños dispares, mejorando su diseño conjuntamente a la evolución humana. En los silos se almacenaban principalmente semillas de larga duración, como cereales o leguminosas, aunque se podían usar para almacenar otras sustancias.  En la siguiente imagen se observan dos silos de la zona de Barcelona:

Silo del Neolítico y Edad del Bronce

Silos en el suelo. Silos allados en el yacimiento de la Caserna de Sant Pau. Fuente: Exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”. Adaptado por Culturaedafica.

 

Los principales cereales que se recolectaron para el consumo en grano como en harina fueron el trigo y la cebada.  Una interesante comparativa de la evolución del grano de los cereales en la zona mediterranea de la Peninsula Ibérica es la siguiente imagen, donde se referencian ejemplares silvestres y domesticados de cebada y trigo, del Próximo Oriente y del Mediterráneo occidental:

Variedades de trigo y cebada Neolítico

Comparativas de espigas de cebada y trigo, de ejemplares silvestres y domesticados, del Próximo Oriente y del Mediterráneo occidental. Fuente: Exposición “Primers pagesos de Barcelona, la gran innovació fa 7.500 anys”. Adaptado por Culturaedafica.

 

 

 

REVOLUCIÓN AGRÍCOLA DE LA ANTIGÜEDAD

En la Edad de Bronce (unos 2.500 años a.C.) la deforestación ya estaba avanzada en las riberas orientales del Mediterráneo, y durante los 2.000 años siguientes avanzó por todas las regiones templadas cálidas mediterráneas, de este a oeste. La deforestación continuó del sur al norte de Europa hasta los primeros siglos de la era cristiana.

A modo de inciso histórico, comentar que las primeras civilizaciones que utilizan la escritura, es decir que pasan de la prehistoria a la historia, se desarrollan durante el inicio de la época del metal. Así mismo, el invento de la rueda data hacia el año 3.500 a.C., según la evidencia más antigua (un pictograma de Sumeria, actual Irak), cuyo invento se difundió rápidamente en todo el mundo occidental.

Herramientas Epoca del Bronce

Herramientas de la Época del Bronce, hachas y puntas de lanza. Cueva de Altamira, Península Ibérica.

 

El sistema agrario básico de ésta época consistía en alternar barbechos y cultivos arados mediante tracción animal. Este sistema de agricultura de las regiones templadas resulta de los sistemas de cultivos temporales sobre tala-quema propios de la época neolítica, y aparece unos 2.000 años después de los sistemas hidro-agrícolas de las regiones áridas de Mesopotamia, el valle del Nilo y el valle del Indo. Así pues, el sistema hidrológico es limitado  y el sistema de cultivo predominante es a base de arreo con barbecho bienal y ganadería asociada.

 

Organización de los cultivos y el pastoreo

En las regiones templadas cálidas la distribución era la siguiente:

  • Las zonas montañosas de maquias y garrigas (saltus), generalmente con un grado elevado de erosión, era destinado al ganado para su uso como pasto.
  • Los valles y las zonas de suelos más profundos y fértiles por la acción de aluviones y coluviones (ager), eran reservados al cultivo de cereal. El cereal se alternó con tierras baldías llenas de hierbas de corta duración (poco más de un año), formando una rotación bienal. Estas tierras baldías o barbechos sirven también de pasto para el ganado que deposita sus deyecciones.

También podían plantarse árboles y arbustos con frutos para consumo de hombres y animales (castaños, olivos, robles, algarrobos), árboles para forraje, o simplemente para proporcionar sombra.

  • De forma más periférica aparecen los grandes bosques forestales (silva), y zonas boscosas demasiado complicadas de cultivar por resultar muy accidentadas, rocosas, etc. que persistieron intocables.
  • Los huertos (hortus) aparecen como herencia de los cultivos de tala-quema de la época neolítica.
Organizacion del cultivar agr'icola antiguo

Esquema de organización y funcionamiento de este sistema de cultivo mediante barbecho y cultivos arados, con pastoreo asociado. Fuente: Mazoyer y Roudart, 2002. Adaptación por Culturaedafica.

 

Los sistemas no son constantes ni estáticos, por lo que siempre hay variaciones de una región a otra, o de una época a otra. Pueden variar las proporciones y disposiciones en la distribución (saltus, ager y silva), las especies de cereales cultivados, las rotaciones, el utillaje o el calendario agrícola, pero las características de este sistema aquí comentado resultan comunes en todas ellas.

El silva lo componen los bosques primarios (originales) y secundarios (constituidos posteriormente a la tala) ocupando un lugar importante durante la antigüedad y hasta la Alta Edad Media como reserva de animales de caza (carne), pero principalmente para proveer de madera, para construcción y leña (primeramente se recolectaba la madera muerta y después se talaban los árboles según necesidad), y también para la recolección de bayas, frutos, raíces, setas, miel, etc., un conjunto de alimentos ricos y complementarios a los productos domesticados.

En los climas templados hacía falta una regeneración de 20 años como mínimo para los árboles destinados a leña (de pocos centímetros de diámetro) y de 50 años o más para los árboles destinados a construcción (de 15-20 cm de diámetro). Con el crecimiento de la población, la explotación del bosque se intensifica hasta el extremo que saltus y silva apenas se diferencian, y por consiguiente se procede con un estricto reglamento para parar la sobreexplotación de madera.

El huerto (hortus) se ubicaba cerca de las viviendas. De pequeña superficie estaba vallado para protegerlo de los animales. Se cultiva constantemente, sin barbecho, enriquecidos por los residuos domésticos, las cenizas de los hogares y las deyecciones de los animales.

De la Antigüedad a la Edad Media, se encuentran los siguientes cultivos individuales o en asociación: legumbres (guisante, lenteja), hortalizas (cebolla, ajo, hinojo, naba (Brassicaceae), col, etc.), plantas textiles (lino, y posteriormente el cáñamo), plantas oleaginosas (Papaver somniferum, colza), plantas para forraje (trébol, vicia, y posteriormente la alfalfa), así como árboles frutales y vid.

 

Ganado y fertilidad

Las zonas desboscadas se usaban habitualmente para el pasto del ganado, aunque la pastura se podía realizar en el saltus, en ager (barbecho herboso) y en silva. Los animales pastaban los pastos periféricos al poblado y durante la noche regresaban al barbecho, dónde el ganado reposaba, y mediante sus deyecciones se transfiería materia orgánica al suelo, mejorando la fertilidad de las tierras cultivables. Aun así el transporte no permitía cargas cuantiosas, por lo que el transporte de materia orgánica resultaba limitado y los campos mal abonados.

A nivel de fertilidad de los suelos, el ganado pastaba en el saltus durante el día, y durante la noche eran conducidos a los barbechos a dormitar, dónde depositaban sus deyecciones, transfiriendo materia orgánica del saltus al ager. Esta transferencia es reducida, puesto que se pierden muchas deyecciones antes de que el ganado se aposente en el barbecho. Para obtener el máximo de abonado, se requiere que el ganado pernocte cada noche en el barbecho, mínimo durante 12 meses (dependiendo este tiempo de diversos factores: tamaño del rebaño, superficie del cultivo, etc.).

En las regiones mediterráneas, la escasa producción de hierba durante el verano limitaba el tamaño del rebaño, por lo que esta fertilidad mediante el ganado se veía igualmente limitada. Debido a que en primavera y otoño si hay una elevada disposición de hierba, se desarrollan técnicas para aumentar el número de ganado, siendo la más importante la trashumancia. En esta época ya conocían la estabulación del ganado y el uso del estiércol, sin embargo el transporte estaba poco desarrollado y resultaba menos costoso reposar los animales durante la noche en los barbechos. Así pues, el reducido estiércol que podía transportar el hombre, era destinado principalmente a los huertos.

 

Preparación de los suelos y cultivos

Los animales se uncen en arados para labrar la tierra, aunque la cantidad de superficie a labrar y la escasa técnica conllevan al arado manual mediante laya o azada.

Las tierras quedan mal preparadas (mal labradas y mal abonadas) por lo que tienen un rendimiento y una producción bajos, y además la superficie cultivada por trabajador es limitada debido al escaso utillaje, resultando una producción insuficiente para cubrir las necesidades de la población. Esta situación parece inseparable al desarrollo de guerras, construcción de ciudades para protección, fortalezas, colonización, esclavitud, etc., hasta finales del 1r milenio d.C. Posterior al año 1.000 d.C. se desarrollan mejoras como aterrazamientos, cultivos asociados, irrigación, etc. que ya se habían usado en la antigüedad.

Para desherbar los barbechos de hierbas espontaneas se usaban la pala, la azada y el arado mediante tracción animal. Varios de estos utillajes no fueron inventados como respuesta a las necesidades del momento, sino que ya se usaban en los sistemas hidro-agrícolas de Mesopotamia. El arado fue concebido, en su origen, para enterrar las semillas después del sembrado (el arado se pasa primero una vez antes de la siembra, para preparar la cama de siembra, mullida y aireada; y después una segunda vez para enterrar las semillas), y fue aparecido en Mesopotamia, extendiéndose hacia el Próximo-Oriente sobre 4.000 años a.C. Posteriormente, el arado llegó al valle del Nilo, siguiendo por el Mediterráneo y a Europa, dónde su presencia se atestigua des del 3r milenio a.C.

Sigue habiendo una asociación del cultivo del cereal y la ganadería. Los cereales ocupan las tierras arables, alternándose con barbecho en una rotación de corta duración, mientras el ganado se alimenta de pastos naturales periféricos, teniendo un rol clave en el trabajo de campo y en el aporte de fertilidad en las tierras destinadas al cereal. Se desarrolla enormemente el uso del heno, que permite mayor capacidad de ganado, la estabulación del ganado y el uso de estiércol. Lo que dio lugar a tierras mejor trabajadas y fertilizadas, lo que permitió una rotación trienal. En la región mediterránea, donde la falta de forraje durante el invierno no es un factor demasiado limitante, como sí sucede en el norte de Europa, las prácticas culturales desarrolladas son diferentes y más apropiadas al lugar, como la arboricultura, los aterrazados en pendientes y la irrigación.

Sin embargo, los campos de cereal quedan poco trabajados, mal fertilizados y con bajos rendimientos. Desde la Antigüedad se cosecha excedente de hierba en verano, que secada al Sol para obtener heno, sirve como alimento del ganado en invierno. En origen se usaba la hoz para el cereal, una herramienta de bajo rendimiento para esa tarea, lo que produjo la invención de la guadaña. La guadaña aparece en Galia (actual Francia) un siglo antes de Jesucristo; los celtas fueron los inventores de la guadaña, y se expande poco a poco por toda la mitad norte de Europa, sin embargo fue durante mucho tiempo una herramienta rara y cara, por su trabajo del hierro, aunque en la Edad Media su uso ya fue muy extendido. La guadaña proporciona más cantidad de alimento, que a su vez proporciona más estiércol para la fertilización de los suelos.

Más que menos, el heno se cortaba en claros abiertos en el bosque, zona que dificultaba su transporte, y por lo que edificaban lugares para guardarlo y conducir posteriormente el ganado hasta allí. Después hacían pasar la noche al ganado en el barbecho para aprovechar sus deyecciones, sin embargo había grandes pérdidas por el camino.

Rotación de cultivos

También conocían las ventajas de las rotaciones, alternando cereales y leguminosas, pero siempre conjugando un barbecho. A diferencia de las parcelas de los cultivos de tala-quema, normalmente dispersas, multiformes y temporales; las parcelas del ager son permanentes, cuadrangulares y contiguas.

La repartición del terreno dependía de las tierras cultivables, por lo que se dispersaban en pequeñas aldeas o incluso en explotaciones aisladas.

La rotación, y la alternancia, de los cultivos en el ager es bienal. Puede haber variaciones, pero normalmente la siembra de un cereal de invierno era en otoño y se cosechaba el año siguiente en verano (unos 9 meses) y el barbecho con hierba duraba unos 15 meses aproximadamente. El cereal solía ser trigo sobre las mejores tierras y centeno en las tierras menos fértiles. También se podían encontrar combinados los dos cereales, o con cebada o avena de invierno.

La rotación consistía en un campo que estaba con cereal y otro en barbecho, y al siguiente año se intercambiaban. Una partida del suelo podía reservarse a los cereales de primavera (cebada de primavera, avena o mijo) o cultivos de leguminosas como guisantes o lentejas. La rotación entones sería de 3-4 meses de cereal de primavera (abril-julio) y 20-21 meses de barbecho.

Producción y población

Mazoyer y Roudart consideran una producción para la zona meridional del orden de 3 quintales/ha debido al utillaje poco eficaz (pala, azada, arado, albarda, hoz). Un activo agrícola, más la ayuda familiar, podría cultivar unas 6-7 ha de ager, es decir, una rotación bienal con 3-3,5 ha de cereales. Bajo estas condiciones, la producción de cereal alcanza unos 9-11 quintales  por activo (otros autores consideran estos valores un poco más elevados), apenas para alimentar una familia de 5 personas [1 quintal = 46 Kg].

La superpoblación y la desigualdad en la repartición de las tierras fue la causa que muchos pequeños agricultores no dispusieran de suficientes tierras, de material ni de ganado para obtener mejores resultados. Según estos mismos autores, para una familia de 5 personas haría falta disponer, en zona mediterránea, de una superficie de 26 ha (6 ha de ager, 18 ha de saltus y 2 ha de silva), lo que equivaldría a una densidad poblacional de unos 20 habitantes/Km2.

La forestación y los sistemas a barbecho se iniciaron en el Próximo Oriente unos 2.000 años a.C. Unido a esta agricultura encontramos el desarrollo de palacios, ciudades, estados e imperios. Entre el 2.000 y el 1.500 a.C. aparecen los primeros palacios de Creta (Cnossos) y del Peloponeso (Micenas), y las primeras ciudades-estado de Asia Menor (Hattousas y Anatolia). Entre 1.000 y 5 años a.C. se formaron ciudades fenicias (Tyr, Sidon) y griegas (Atenas, Esparta, etc.), así como sus colonias occidentales: colonias fenicias de África del norte (Carthage), colonias griegas de Sicilia e Italia del sur (Siracusa, Tarente), o colonias etruscas de Italia central (Volsinies, Populonia, Volterra). Alrededor de 500 años a.C.  e inicios de la era cristiana, se desarrolla un vasto imperio alrededor de Roma.

Es preciso recordar que las sociedades de la España celta (e íbera muy probablemente), al desconocer el uso del arado y depender tan solo de la utilización de la azada, así como de la recolección de bellotas y otros frutos, no podían aumentar en mucho los bienes procedentes de la explotación agraria, porque lo que obtenían del suelo era limitado para el consumo familiar, y poco más. Los aperos y herramientas de trabajo agrarias suponían, por tanto, una de las mayores riquezas de la familia, con las que se garantizaba una mayor y mejor explotación de las parcelas de cultivo; la caza y el pastoreo eran los otros recursos; sin olvidarse de los vestidos, objetos de metal (hierro, bronce, cobre), cerámica, etc. con los cuales se conformaría el resto de patrimonio, que estaba a cargo y bajo el control directo de la mujer. Es importante destacar, en este sentido, que los útiles y herramientas, debido a la lentitud y la dificultad de sus realizaciones, se conservaban con el mayor celo, transmitiéndose su uso de generación en generación (La mitología celta, 2007, Jesús Ávila Granados).

Por ejemplo, en la tribu celta de los vacceos, cada año se reparten la tierra cultivable en suertes y asignan cada una de ellas para que fuese trabajada. El producto total pertenecía a la colectividad, quién lo repartía a cada uno según sus necesidades, y quien de los cultivadores se apropiaba fraudulentamente de alguna parte recibía en castigo la pena capital (J. Ávila, 2007).

Por otro lado, los celtas de las tribus hispanas contaban con una dieta más rica que los del resto de Europa, al haber desarrollado más rápidamente la recolección de frutos naturales, con los cuales se aseguraba la alimentación del clan para las tres cuartas partes del año, siendo la bellota –de la encina o del roble- el principal producto recogido que les surtía de pan, después de haber sido triturada y elaborada la harina. Recordemos que en la Antigüedad, las dehesas de encinas cubrían la mayor parte de la geografía peninsular, desde los Pirineos a Gibraltar y de las costas valencianas al Atlántico lusitano, y de ahí la mítica frase de que una ardilla podía recorrer Hispania, de norte a sur, saltando de rama en rama, sin pisar el suelo. Pero, al no conocer el uso del arado, que seguramente fue traído por los romanos, la azada fue el útil de labranza más importante de la agricultura de la Celtiberia (anotar que según Plinio, los celtíberos eran los celtas de Iberia, y no la mezcla de celtas e íberos, erróneamente aceptada), llevando la mujer el peso de estas labores (J. Ávila, 2007).

El cobijo

Para cobijarse durante las largas temporadas que el hombre celta dedicaba a los cultivos agrarios, y también en las ausencias del núcleo familiar por los desplazamientos de los rebaños, en buena parte de la geografía hispana se han conservado las tradicionales barracas de agricultor, cabañas realizadas en piedra seca, sin ninguna clase de argamasa, en las cuales el campesino, así como el ganadero encontraban refugio por las noches, o bien ante las inclemencias del tiempo (J. Ávila, 2007).

Cabe destacar, hablando de las barracas de piedra seca, la multitud que se encuentran de pie, y algunas todavía en buen estado, a lo largo de la península. Destacamos aquí la bonita tarea de la web wikipedra, que cataloga todas estas cabañas aún presentes en la zona de Cataluña (aunque algunas han tenido que ser reconstruidas).

Castromorca

Poblado de Castromorca (en el norte de Las Merindades, Burgos). La presencia humana en Castromorca tiene su origen en la Edad del Hierro, cuando empezó a desarrollarse la actividad ganadera mediante el aprovechamiento de los pastos, con el pasto libre bajo vigilancia de los pastores. Posteriormente se transformaría en el poblado de cabañas pasiegas de piedra seca que se mantiene hoy día.

 

Como reflexión final…

Tal y como explica Félix Rodrigo Mora, interesantísimo autor y divulgador de la sociedad agraria en nuestro país, la sociedad de antaño se basaba en gran medida en la recolección de frutos del bosque en relación al uso de la agricultura. Quisiera destacar un par de párrafos que expresan la idea que desarrolla Rodrigo en su obra, que predica la intensificación de la agricultura como un factor de control de la población. Me parece interesante mencionarlo puesto que es una visión diferente a la historia convencional y una crítica a un sistema de producción agrario que des del principio estaba estrechamente vinculado a la política:

 

En síntesis, los historiadores clásicos no presentan la generalización de la agricultura como una exigencia inexcusable para abastecer a poblaciones numerosas, ni sostienen que aquella sea más productiva que el binomio recolección/cultivos, ni presentan a los pueblos que se alimentaban sobre todo de frutos silvestres como míseros y débiles en lo poblacional, ni sostienen que por causa de su escaso aprecio por la agricultura tuvieran unas manufacturas deficientes (al respecto, los historiadores romanos recogen la universal admiración que suscitaron las espadas de los celtíberos, por su excepcional calidad). Lo que establecen, tanto en el caso de Tartessos como en el de cántabros y astures, es una relación de causa a efecto entre cultivo de la tierra a gran escala y docilidad política. A los sometidos y a los vencidos se les impone la agricultura y se les va apartando de los alimentos silvestres. Éstos aparecen como vinculados a la independencia y a la libertad, aquella al sometimiento y la opresión, por decirlo de un modo simplificado y quizá en exceso tajante. Los pueblos del norte y de la Meseta eran, en el tiempo de su legendaria brega con Roma, pueblos sin Estado. Ello aparece con claridad en las fuentes escritas y es avalado por el registro arqueológico, a pesar de que tal extremo es negado por toda la historiografía oficial, mientras que las formas de propiedad entonces en uso no pueden ser conocidas con igual certidumbre. Por tanto, el paso de una alimentación principalmente silvestre a otra esencialmente agrícola (si bien ello no sucedió del todo, ni mucho menos, en el caso de astures, cántabros y vascones, debido a que su conquista por los romanos nunca fue completa) es un proceso paralelo al de la imposición del Estado (como Estado de la potencia colonial) y determinado por éste.

 

¿Qué cambios políticos y en la calidad del sujeto introduce la agricultura como fuente principal de los mantenimientos? El más visible es que incrementa en bastante el tiempo de trabajo. El trigo exige 10 u 11 operaciones o labores básicas: además de desmonte de la tierra, si está forestada, demanda labranza, siembra, estercolado, escarda, siega, acarreo, trilla, aventado, guarda de la cosecha en la troje y molienda. La recolección de bellota sólo cinco: recogida del fruto, acarreo, almacenamiento, descascarillado y molienda. Por tanto, el tiempo libre es bastante mayor en una sociedad que toma pan de bellota que en otra que se alimente de pan de cereal. Esa libertad quizá sea difícilmente cohonestable con la existencia del Estado, por cuanto éste necesita que los individuos posean poco o ningún tiempo realmente libre, tiempo propio y para sí, pues de él resulta la reflexión, individual y grupal, la toma de conciencia, el acuerdo para rebelarse y la rebelión misma. Es comprensible que Augusto deseara que astures y cántabros, sólo semi-vencidos, pasaran a cultivar la tierra en vez de seguir viviendo de los bosques, de la caza y de los ganados, así como de pequeñas extensiones cultivadas. La cardinal reflexión de Juan de Mariana, sobre que los tiranos ansían que sus sometidos se extenúen en el trabajo, para que de ese modo se olviden de la libertad, debe ser tenida muy en cuenta para comprender la historia.

 

Y a posteriori… La Historia

A partir del siglo V d.C. se forman en el norte los reinos e imperios germánicos, eslavos y escandinavos. La falta de tierras cultivables y de víveres fueron el origen de migraciones de distintos pueblos a la búsqueda de tierras para colonizar, de saqueos, esclavitud y de guerras casi permanentes, que comportaron la creciente militarización de las sociedades mediterráneas y europeas de la Antigüedad, cubriendo de murallas y ciudadelas, donde la población rural encontró refugio en casos de invasión.

Y a diferencia de su época precedente, a partir de esta etapa hasta la Edad Media, el transporte y el trabajo del suelo se desarrolla intensamente (siendo del siglo XI al XIII cuando alcanza más amplio desarrollo, sobretodo en el norte de Europa, tecnología que posteriormente se expandió a América, África y Australia mediante la colonización europea). Durante esta época existe un desarrollo agrícola, demográfico, económico y urbano sin precedentes; sin embargo, también transcurren sucesos como la crisis del siglo XIV, donde pereció la mitad de la población europea.

 

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

%d bloggers like this: